Estamos ya en la segunda semana de julio y, aunque cueste un poco asumirlo, las ediciones en papel de verano están más que cerradas. Las revistas mensuales funcionan con otros tiempos, los cierres se adelantan y, cuando una marca llega en julio con una propuesta muy estival para print, llega tarde (por no decir tardísimo). Esto no significa que no haya oportunidades, pero sí que conviene ajustar expectativas. El papel ya está mirando hacia otoño, hacia nuevas temporadas, hacia otros ritmos. El digital, en cambio, nunca para.
De hecho, las redacciones digitales siguen publicando a un ritmo frenético en julio y en agosto. Los temas de shopping, belleza, moda, bienestar, viajes o celebrities continúan saliendo cada día porque la audiencia sigue leyendo, comprando y buscando información. Por eso, para una agencia, una PR freelance o una marca que quiere potenciar su clipping en verano, la clave está en entender dónde sigue viva la industria y cómo entrar en ella sin mandar mails que acaban en el vacío absoluto.
El verano, además, es una época compleja para los equipos de comunicación. Los eventos se reducen, muchas agendas se vacían, las respuestas tardan más en llegar y da la sensación de que las periodistas han desaparecido del mapa (sobre todo, las que están en Madrid). En realidad, no es falta de interés. A veces hay vacaciones, jornadas reducidas, cierres acumulados, menos manos en la redacción o una bandeja de entrada imposible de mantener al día. Por este motivo, si queremos conseguir impactos durante estos meses, toca trabajar con más precisión y más empatía.

Cómo conseguir más clipping en verano: 5 estrategias que funcionan
Priorizar digital antes que papel
Si trabajamos con productos concretos, lanzamientos de temporada o propuestas que tienen sentido ahora, el foco debe estar en digital. El papel puede seguir siendo aspiracional, por supuesto, pero en julio las cabeceras ya están cerrando los temas de otoño. Si una marca lanza un protector solar, una bruma corporal, una sandalia, un vestido de lino o un perfume fresco, probablemente encontrará más oportunidades en una sección online que en una página de revista impresa.
Esto no significa enviar el mismo mail a cualquier periodista digital. Significa entender quién está trabajando qué. Si una redactora publica shoppings de moda, necesitaremos producto, precio, enlaces y fotos de buena calidad. Si otra firma temas de belleza con expertos, quizá conviene preparar alguna declaración que resulte útil (con este panorama, una periodista no puede esperar una semana a recibir dos citas cortas). Y si hablamos de lifestyle, quizá el gancho no está solo en el producto, sino en cómo encaja en una rutina real de verano. Me explico: no es lo mismo vender “una crema corporal” que proponer “la crema que puedes meter en la maleta para sobrevivir a una semana de playa”.
En estos meses funcionan especialmente bien los contenidos muy centrados en la época estival. Productos con SPF, maquillaje resistente al calor, perfumes ligeros, productos para viajar, lecturas de verano y todo aquello que responda a una necesidad inmediata. Si la periodista puede ver claro el titular, el enfoque y el encaje en menos de un minuto al leer tu NDP en diagonal, la propuesta tiene muchas más opciones de salir.
Preguntar antes de enviar productos de prensa
Este consejo parece “tonto”, pero para mí es uno de los más importantes. Antes de enviar un producto en julio o agosto, conviene preguntar si la periodista está en su domicilio habitual y dónde prefiere recibirlo. Sé que vamos todos a mil y que muchas veces el envío se hace en bloque para ahorrar tiempo. Sin embargo, en verano es muy habitual que las periodistas no estén en Madrid, Barcelona o en su dirección de siempre (y los vecinos no tienen por qué actuar como porteros). Algunas están en la casa familiar, otras de vacaciones y otras teletrabajando desde cualquier sitio.
Cuando un producto llega a una dirección donde no hay nadie, se pierde una oportunidad. Puede que sea un lanzamiento interesante, que encaje en un artículo que ya está escribiendo esa periodista o que incluso pueda convertirse en una recomendación personal. Pero si no lo recibe, no lo prueba. Y si no lo prueba, lo más probable es que no lo incluya en sus artículos.
Mi recomendación sería enviar un mail breve y sin presión (si tu relación con una periodista es más íntima, incluso puedes enviarle un mensaje de WhatsApp o un DM de Instagram). Algo tan sencillo como preguntar si está disponible para recibir el producto, en qué dirección le viene mejor y si cree que le puede resultar de interés para sus próximos temas. De paso, ese contacto puede servir para saber si está trabajando algún enfoque concreto y proponer otro producto que no tenías pensado. A veces una pregunta bien hecha vale más que un gifting precioso.
Tener en cuenta las vacaciones de las periodistas
Julio y agosto son meses de agendas locas. Una periodista puede estar activa una semana, desaparecer la siguiente y volver con veinte temas pendientes. Si tenemos relación con ella, podemos preguntar con naturalidad cuándo estará fuera. No hace falta invadir su vida, ni mucho menos, pero sí adaptar los tiempos. Si no existe esa confianza, los mensajes de out of office son una pista muy valiosa. Y sí, conviene leerlos hasta el final, porque a veces incluyen fechas de regreso, contactos alternativos o instrucciones concretas para hacerles llegar la información más urgente.
El error habitual es enviar una novedad importante justo en mitad de sus vacaciones y darla por perdida cuando no responde. La mejor estrategia es tomar nota de la fecha de vuelta y refrescar la información uno o dos días después, dejando un pequeño margen para que aterrice. Un follow up demasiado rápido puede perderse entre miles de notas de prensa acumuladas.
Ese segundo contacto debería ser lo más friendly posible. Nada de “te lo reenvío por si se te ha pasado”, que todas sabemos que se nos ha pasado porque teníamos 4.870 correos. Es aconsejable recordar el titular, el producto, el porqué ahora y el material disponible.

Adaptar el pitch editorial al momento
En verano no basta con tener una noticia. Hay que saber convertirla en una idea publicable ahora. Las redacciones digitales trabajan con actualidad, búsquedas, consumo y necesidades muy concretas de la lectora. De este modo, si una marca quiere conseguir clipping en julio o agosto, debería revisar su pitch y preguntarse si realmente responde al momento.
Un mismo producto puede contarse de formas muy distintas. Una camisa no tiene por qué presentarse solo como novedad de colección, puede ser “la camisa que resuelve looks de oficina cuando hace 38 grados”. Un perfume no tiene por qué venderse únicamente por sus notas, puede entrar en una pieza sobre fragancias frescas para quienes no soportan olores intensos en verano. Un tratamiento corporal puede ser una novedad cosmética, pero también una solución para cuidar la piel después de la playa. La clave está en cambiar el ángulo sin forzar la marca ni ni vender algo que no es.
Preparar materiales que permitan publicar rápido
¿Qué buscan los periodistas en verano? La rapidez importa más que nunca. Las redacciones suelen estar más justas de equipo y muchas periodistas combinan varios temas al día. Si una propuesta llega con todo preparado, tiene más opciones de ser escuchada. Y cuando digo todo, me refiero a imágenes en alta calidad, siluetas limpias si hablamos de moda o producto, precios, enlaces, disponibilidad, puntos de venta, datos verificables y contacto directo para resolver dudas con cierta velocidad.
En moda, las siluetas son casi obligatorias para shoppings. En belleza, ayudan mucho las fotos de producto sobre fondo blanco, los ingredientes principales, el modo de uso y cualquier matiz que evite errores al emplearlo. Si una periodista tiene que pedir cinco veces las declaraciones del experto, buscar una foto decente por su cuenta o comprobar si el producto sigue disponible, quizá termine escogiendo otra marca que se lo ha puesto más fácil.
Potenciar el clipping en verano no consiste en insistir más, sino en insistir mejor. El papel tiene sus tiempos más pausados, el digital sigue con su ritmo veloz y las periodistas tienen una agenda que en julio puede cambiar de un día para otro. Si entendemos ese contexto, adaptamos el pitch, cuidamos los envíos y damos materiales útiles, los impactos pueden ser igual de abundantes que en primavera o en invierno, incluso en pleno agosto. El verano no es una pausa para el PR ni para los medios, pero sí es una prueba de resistencia.
En Network Editorial compartimos cada semana las peticiones editoriales activas de periodistas de moda, belleza, lifestyle y bienestar para que agencias, marcas y profesionales de la comunicación sepan exactamente qué temas están preparando y qué necesitan en cada momento. Si quieres acceder a ellas, puedes solicitar acceso aquí.
