Durante mucho tiempo, el perfil freelance en comunicación se ha entendido como un apoyo puntual para momentos de exceso de trabajo, lanzamientos concretos o eventos que necesitaban refuerzo externo. Sin embargo, el sector ha cambiado. En pleno 2026, muchas marcas buscan profesionales capaces de aportar criterio, flexibilidad y una mirada transversal sin integrarse necesariamente en una estructura fija. En un mercado donde conviven agencias, equipos in-house, consultoras independientes, perfiles híbridos y colaboradores por proyecto, el reto ya no es solo ejecutar bien, sino demostrar valor estratégico desde fuera del nido.
Alba Porras conoce ese territorio desde varios ángulos. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado en medios, agencias y departamentos de comunicación antes de consolidar una trayectoria freelance centrada en PR, eventos y estrategia de marca. Con más de 13 años de experiencia, ha participado en campañas 360º, convocatorias de prensa, viajes, gestión de influencers y celebrities, producción de eventos y desarrollo de storytelling para firmas de moda, belleza y lifestyle. Actualmente, trabaja con firmas como Coosy o Ki.Sui. Hablamos con ella sobre independencia, retos, confianza, especialización y futuro del trabajo freelance en comunicación en nuestro país.
Después de más de 13 años trabajando en medios, agencias, departamentos de comunicación y ahora como freelance, ¿qué cambia realmente cuando pasas de formar parte de una estructura a vender tu propio criterio como profesional independiente?
Después de tantos años trabajando dentro de estructuras muy distintas, lo que cambia realmente es que dejas de representar únicamente una marca o una empresa y empiezas a trabajar en algo mucho más personal: tu propia visión y tu sello. Ser freelance da vértigo porque toda la responsabilidad recae sobre ti, pero al mismo tiempo, con cada decisión y con cada proyecto, también da mucha seguridad.
Construyes una manera propia de trabajar, con una narrativa, una sensibilidad, una reputación y una voz que ya no dependen de una estructura, sino de ti misma. Y considero que ahí es donde el trabajo se vuelve mucho más auténtico y gratificante, pero también más exigente.
En España todavía existe cierta idealización del trabajo freelance dentro de la comunicación. Desde tu experiencia, ¿cuáles son los retos menos visibles de trabajar por cuenta propia en PR, eventos y estrategia de marca?
La idealización está estrechamente ligada al territorio de la libertad en su máxima expresión: elegir los proyectos en los que participas, tener flexibilidad de horarios o no depender de la presencialidad. Aunque, por supuesto, todo eso puede convertirse en un arma de doble filo si no se marcan límites y si no se refuerza la confianza. Es justo ahí donde se encuentra el reto principal: crear y mantener un modelo de equipo centrado en un vínculo de confianza, asociado a una manera de trabajar honesta, pero sin olvidar la consecución de objetivos.
En España se ha involucionado en los modelos híbridos de trabajo y tal vez eso repercute directamente en los vínculos laborales. Uno de los grandes retos es la confianza en el trabajo en remoto en general y, concretamente, en el rigor de un profesional independiente con criterio propio. En definitiva, se trata de entender las colaboraciones con freelances como sinergias cualitativas. Porque trabajar por cuenta propia no significa trabajar menos.
Tu trabajo combina planificación, gabinete de prensa, eventos, celebrities, influencers y producción. ¿Crees que el perfil freelance en comunicación tiene que ser cada vez más híbrido para resultar competitivo?
Debe haber un equilibrio. La especialización es un factor diferencial a nivel de marca personal, pero tener una formación y una experiencia híbrida ayuda a entender todo el proceso en su conjunto, desde la estrategia global hasta la logística, y a integrarte de una manera más orgánica.
Saber cómo funciona cada parte del proceso, incluyendo a la prensa, nos ayuda a aprender y comprender cómo se trabaja en los diferentes niveles. También aporta una visión más estratégica, ayuda a crear vínculos transversales con los equipos y, a nivel profesional, amplía fronteras de conocimiento y aprendizaje.
Tenemos, por ejemplo, el caso de grandes marcas textiles que, en sus procesos de formación, hacen que todo el mundo, independientemente de su puesto dentro de la empresa, desde el contable hasta el director de marketing, pase una temporada en tienda. ¿Para qué? Para entender cómo funciona toda la estructura y hacer que cada empleado se sienta parte activa de un proyecto con vida propia, donde cada pieza contribuye al resultado final.
Mi experiencia me ha enseñado que esta visión global ayuda a reforzar la empatía entre todos los miembros de los equipos y también a educar una mirada estratégica conjunta que optimiza los procesos y mejora los resultados. En definitiva, un perfil híbrido amplía sus oportunidades dentro del mercado gracias a su versatilidad, por lo que en sí mismo es una ventaja competitiva.

Muchas marcas recurren a perfiles freelance para proyectos concretos, lanzamientos o refuerzos de equipo. ¿Qué ventajas aporta una consultora externa frente a una agencia tradicional o un departamento interno?
A nivel estratégico, una consultora externa aporta frescura. Es un nuevo punto de vista, una nueva voz para colaborar dentro de los equipos, una oportunidad de acercarte a nuevos contactos y, en definitiva, una manera de enriquecer los proyectos.
En tu LinkedIn hablas de ayudar a las marcas a encontrar su personalidad, crear su propio idioma y ganar notoriedad. ¿Cómo se construye una estrategia de PR cuando una firma todavía no tiene claro qué la hace diferente?
A la hora de construir imagen de marca es importante ayudar a realizar un proceso de introspección desde la honestidad. Es un ejercicio para conectar con el lado más humano de cada marca y con las personas que hay detrás de ella, para que puedan volver a asomarse a sus inicios y recordar cómo empezó todo.
Me gusta mucho este proceso porque es ahí donde empiezan a surgir respuestas y donde se comienza a percibir el espíritu genuino y la esencia de cada firma. En ese momento paso a ser una aliada y un catalizador de la personalidad de la marca.
A veces, simplemente con recordar cómo empezó todo y preguntar por qué, la magia de la narrativa aparece.
Mirando al futuro, ¿hacia dónde crees que va el trabajo freelance en comunicación en España? ¿Habrá más oportunidades para perfiles especializados o el gran reto será defender mejor el valor económico y estratégico de este trabajo?
El panorama ahora mismo es muy desafiante. El sector de la comunicación tiene multitud de perfiles: equipos de agencias, implants, perfiles in-house, freelances… Todos son activos valiosos para las firmas. Cada proyecto debe optar por los más apropiados para optimizar recursos y conseguir objetivos.
Considero que podemos ser una pieza clave porque, como freelances, somos un tipo de perfil más flexible. Pero, sin duda, en el futuro debemos enfrentarnos a un reto: todavía existe cierta tendencia a pensar que el freelance es alguien externo, cuando en realidad muchas veces somos quienes aportamos una visión más estratégica, objetiva y honesta.
Trabajar de forma independiente no significa trabajar con menos rigor o con distancia, sino todo lo contrario: significa construir con perspectiva una reputación, una narrativa y un criterio propios que se sostienen por la calidad del trabajo. Y creo que es importante empezar a reconocer al freelance no como un apoyo puntual, sino como una figura con verdadero peso, sensibilidad y capacidad de dirección.

